Automotive SPICE

Automotive SPICE

Introducción
La exponencial evolución de sistemas mecatrónicos y su uso en vehículos a motor (turismos y comerciales ligeros) así como de los requisitos legales y de los usuarios finales requiere de un estándar que dé a los fabricantes de vehículos (OEM’s) la garantía de que los productos adquiridos por sus proveedores y sus respectivas cadenas de suministro cumplan el grado de exigencia y nivel de seguridad requerido.
Automotive SPICE se ha convertido en la historia reciente en un estándar que satisface este requisito y hoy en día la mayoría de OEM’s y grandes fabricantes de sistemas integrados (Tier 1) trabajan con el modelo y exigen a sus proveedores la implementación del mismo en sus propias organizaciones y las de sus proveedores.

¿Cómo funciona?
El modelo ASPICE está alineado con el referencial ISO/IEC 330xx (conocido como “SPICE”) y consiste básicamente en un conjunto de mejores prácticas que dan un lugar a un modelo de referencia para los procesos con los que los fabricantes desarrollan sus productos. El modelo está compuesto por un total de 32 procesos de referencia y cada OEM exige un nivel de implementación propio, siendo muchos como Audi, BMW, Daimler, Ford, Jaguar, Land Rover, Porsche y VW, los que se adhieren al “VDA Scope” (selección de 16 procesos):
16 procesos seleccionados para el “VDA scope”
La implementación de un proceso según este modelo de referencia requiere adaptar los procesos propios para que sigan las recomendaciones de “Base Practice”, “Generic Practice” y “Gerenic Work Product” que define el modelo. Para validar el grado de alineación o cumplimiento de esta implementación es necesario someterse a una evaluación o auditoría, realizado por personal debidamente cualificado y acreditado (únicamente asesores formados por intacsTM) para que el OEM o cliente reconozca como válido el resultado. El resultado final de esta evaluación se cuantifica en términos de “Capability Level (CL)” o nivel de capacidad con una escala del 0 al 5:

Los requisitos de clientes, así como los objetivos estratégicos en cuanto a la implementación de SPICE se especifican comúnmente en términos del CL, p.ej. VW: CL=0  proveedor C, CL=1  proveedor B, CL=2  proveedor A
Ventajas y beneficios
Los grados de madurez o Capability Levels altos aseguran y permiten a las organizaciones:
• Controlar de cerca la calidad en productos del tipo electrónica y software, y poder hacer frente a los requisitos cada vez más exigentes, particularmente en ámbito de seguridad de producto (ISO26262) y considerando las cadenas de suministro cada vez más complejas
• Gestionar riesgos e identificar potenciales problemas a nivel interno y en los proveedores para poder cumplir los escuetos tiempos del proyecto minimizando al máximo fallos y riesgos potenciales que puedan aparecer más tarde y cuya gestión y corrección se hace más costosa cuanto más tarde aparecen (reparaciones, upgrades, recalls…)
• Poder participar en mercados atractivos asegurando sus márgenes de beneficios
Problemas habituales en la implementación
Los problemas típicos a los que se enfrentan las empresas cuando implementan ASPICE para poder alcanzar un determinado CL son:
• “Tener prisa”: intentar forzar cambios sustanciales en los procesos sin previamente haber analizado con detalle el estado actual y los requisitos, desplegado los recursos necesarios e involucrado a la gente adecuada, así como haber asegurado el seguimiento cercano del proyecto por parte de la Dirección.
• “No vincular la implementación a objetivos de la empresa”: en tal caso no sabremos comunicar una motivación clara a nivel de la organización. No se podrá valorar el avance o éxito del proyecto, porque falta la definición de “avance” y “éxito”.
• “Marcar objetivos poco realistas”: los cambios en los procesos y sistemas de nuestra organización, así como los subyacentes cambios culturales, de comportamiento, de actitud y de creencia de los empleados requieren tiempo, esfuerzo y recursos. Ej.: “implementar CL 3 desde cero en un año” (requisito de Dirección común) no es factible
• “Sobreajustar los procesos”: hacer ajustes finos durante años en los procesos lejos de la práctica no da el resultado deseado. Es mejor hacer funcionar un enfoque práctico (“lean”) e ir mejorando de manera iterativa en base al feedback obtenido de la puesta en práctica
• “Inversiones a medio gas”: si no se asignan los recursos necesarios para poder provocar un cambio y saber mantenerlo posteriormente, nunca llegaremos a una situación estable. Consumiremos los paquetes de inversión asignados sin conseguir realmente marcar esa diferencia que buscamos, restando así credibilidad al trabajo realizado y sin poder llegar nunca al objetivo marcado